La selva del Perú se desangra, verde, el color de la esperanza es ahora la alfombra donde se derrama la sangre de los inoncentes por el abuso quienes tienen el poder. S0n todos salvajes, son todos aún canibales y es deber del poderoso evangelizarlos con la modernidad, es tiempo de vender las tierras a las petroleras, es el momento de acceder a este maravilloso mundo. Nos desangramos a diario, en cada paso, en cada momento, Bagua ocurre a diario en cada pedazo de nuestro país, con flechas, insultos, miradas, ausencias y olvidos
Oswaldo Povea estrena “El canto del tunche” en el barcito junto a Edgar Quispe. Edgar Quispe no puede ir a Ukukos (tiene problemas técnicos) y asiste Cristian Olivares. La función se lleva a cabo, no hay excusas. Recordamos Bagua en medio de la noche cusqueña, nos damos cuenta que los abrazos son necesarios, que la biblia puede estar llena de caines y abeles, pero nosotros en medio de la magia podemos todavía intentar reconciliaciones en medio de nuestros muertos.
Los muertos aún no descansan en paz, los niños esperan un Perú diferente, Teatro de Barro nos los recuerda cantando “Doctorcito Ayahuasca….” y si conocen de alguien que nos ayude a romper esas sogas, pueden avisarnos.
Tengo hambre, mucha hambre, hambre de tu piel, hambre de tus ojos abiertos, hambre de tus silencios, hambre de tus mijagas, hambre de tus pisadas, hambre de tus tacones, hambre del pan que no terminas de comer. Todos tenemos hambre y sed. Sed de besos, sed de angustias, sed de abrazos, sed de tus caminos.
La cena ajena, movimiento y búsqueda, angustia en torno a los platos vacíos y al milagro de compartir.Los demas esperan silencionamente a que los platos puedan llenarse, pero los platos nunca se llenan. No necesariamente tienen que estar llenos.
Me acuerdo de las galletas Foncoditos y ahora de Papapan. El hambre no es una broma señor presidente, tampoco un cartel de campaña. sin embargo puede hacernos comprobar que las cenas no son siempre nuestras, sino tambien y esencialmente ajenas. Teatro de Barro y el Os nos lo muestran
Yo soy el río que viaja por las calles, (Javier Heraud). Y el río viajó por las calles, en un acto que no se podría definir como escénico ni mucho menos teatral, a no ser que sí lo sea , en estos tiempos quien sabe. En realidad fue la intervención de espacios públicos, el primero de ellos en la Cuesta de Santa Ana, en dos momentos de 5 a 7 pm y de 10 pm a 12am en el cual un grupo de personas lideradas por Oswaldo Povea y la companía hasta donde se de Ivan Yauri, Verónica Pino, Pavel Ugarte (como hacedores) el Seripigari (como cronicante) y Rodo Manga, Alvaro , Micky, Manuel como serenos acompañantes y mas que necesarios apoyos en todo momento.
La idea es simple, alguien coge el libro , dicta el poema y los demás con pintura ocre que no dañará el pavimento y que en un par de días se borrará empiezan a escribir el poema a lo largo de la cuesta de Santa Ana empezando desde el propio arco sin destino final, sólo hasta que se acabe el poema.
Es que es 15 de mayo, aniversario de la muerte de Javier Heraud, es necesario recordarlo, y que mejor que invocando su nombre en las calles, “eso es brujería” dice Oswaldo, mientras Verónica dicta y dicta y los demas escriben y escriben a lo largo de la cuesta. Llegando ya casi a la altura del ex cine Ollanta llega la policía y dice que no hay permiso y que debemos irnos porque esta prohibido, pero no sabemos que está prohibido. Quizá el hacer brujería de esa manera sea lo prohibido. El poema ya esta en sus tres primeras partes.
Pero ahora a donde ir, no es posible rendirse a la media noche, lo primero es recargar alcohol, en el camino algunos se quedan y no hay mejor idea que continuar la acción en un río de verdad y nos vamos a Tullumayo y el ritual continua, empezamos de la curva que viene de calle Ruinas y seguimos pintando, la pintura empieza a fallar, pero seguimos, estamos ya por la mitad de la calle , hemos llegado hasta la parte 6 y nuevamente llega la policía, de nada sirve ser amables, y ellos empiezan a gritar y mostrarse autoritarios, obviamente no nos dejamos avasallar, pero finalmente nos vamos. Ay cuando la policía detendrá a la gente que echa basura, pinta en campañas políticas, discrimina, insulta y no a la que pinta un poema en las calles.
SIn embargo, la brujería esta hecha, Heraud vive en nuestros corazones, en este río interminable que es la locura de estar vivos, Otra vez teatro de barro sigue sorprendiendome . La noche aun es larga, algún bar nos espera
Si pues, efectivamente, como dijiste al final, en ese tiempo vivías en Lima, puedo corroborarlo, porque vivíamos en la misma casa, en la misma azotea de esa antigua casa de la Lima nice, cerca al mar, cerca al óvalo de Miraflores, cerca a Chicago Chico (paraíso urbano de lo ilegal), lo cual hacía que nuestro precario estado económico se haga más evidente porque casi todo lo que nos rodeaba no estaba a nuestro alcance, excepto claro, lo que se vendía en Chigaco Chico. Por suerte el mercado de Surquillo quedaba cerca , ahí eventuamente comprabamos ingredientes y de vez en cuando solíamos cocinar (corrección : solías cocinar); pero la pasamos bien, no nos podemos quejar, nos divertimos, bacilamos un monton, nos enamoramos de limeñas que nos quitaron el sueño como a opas, conocimos gente bacan y gente hasta las huevas, aprendimos a decir “maaanya”, “aluciiina” ; pero finalmente, hasta que fuimos volviendo cada uno por distintos caminos y en distitntos tiempos , Lima no nos pudo vencer, domamos la bruma limeña, hicimos que ese cielo gris nos cobijara y entendimos que en medio de todo eso la depresión era finalmente un acto de justicia y de rebeldía.
Oswaldo en “sólo minutos” intenta reseñar esa vida, esas sensaciones, centrádose en las imágenes del cuarto que nos cobijaba, la cama y las pesadillas, la pulcritud, la batalla diaria frente al espejo, la calle que nos espera para convencernos de que las pesadillas en las que nos enfrascamos con nuestras sábanas son cuasi reales.
“Sólo minutos nos quedan ya, para retirarnos de este lugar….” Aunque el silencio ha sido intentado mucho como herramienta para lograr sensaciones, casi siempre fallidos han sido los esfuerzos, sin embargo Oswaldo ha conjugado el silencio no con el espectáculo sino con la esperanza, con lo cotidiano y como el mismo lo ha dicho, con la brujería, mas allá que con el propio teatro.
La función ha culminado, todos hemos intentado atravesar ese espejo, no siempre es posible hacerlo, no sólo basta con el intento
Apoderarse de un espacio cualesquiera sea la forma de este, apoderarse de todo el espacio posible en base a imagenes, sensaciones, calores, fríos, oscuros y claros que hacen que cada uno de los que estamos ahi recorramos el espacio junto a ellos. Teatro de Barro nuevamente nos demuestra que tiene una propuesta única e irrepetible con acciones escenicas también únicas e irrepetibles. La función no puede volver a ocurrir, la función despuès del final ya no puede continuar, hay que pensar en otro espacio que deba ser tomado
El útlimo dia del adobe, el dia previo al apocalipsis del Tallercito (emblematico lugar de inacabables juergas) , la génesis del cemento y el hombre que nace, que es parido del liquido elemento en un acto bello y doloroso, salido de las aguas, rescatado de las aguas, fundido en las aguas. El fuego reaviva, es el elemento creador y a su vez nos constata el despojo, la lejanía.
Somos como arañas que recorremos nuestras angustias, miedos y frustaciones como si fueran telarañas que vamos tejiendo día a día, golpe a golpe entonando canticos de lejanos guerreros. Teatro de barro, interviene entonces espacios públicos y privados, los toma por asalto y construye irrepetibles sensaciones. Al final nos preguntamos ¿ Y ahora que nos plantearan? ¿ Y ahora qué sigue?
El camino está trazado y los viajantes identificados, ahora sólo esperamos, un poco mas, una vez mas
La sarita en el Ukukos, “Lloro por quererte, por amarte, por odiarte”. Por fin un grupo nos permite chichear, poguear, cumbear. Aunque empezaron algo tarde el concierto (12.30 am) estuvo como se esperaba. No mas pregunto, cuando van a tocar ”Viento”
El seripigari es un cotidiano personaje que intenta registrar escenas . Todas los videos y fotos son tomadas con una simple y nada profesional Hp Photosmart R727 de 6.2 megapixeles, pero a calidad de 4 MP porque la memoria es bien chiquita, asi que no son nada "bien hechas" (con las justas se usar la cámara). No soy, no seré , ni intento ser fotografo profesional ni videasta siquiera aficionado, No me interesan los derechos de autor sobre estas fotos y videos, son para difundir. Lo único que me interesa es compartir y hacer que las cosas que sucedan se expandan. Si alguien no quiere que su cacharro o cuerpo salga aqui avisa no mas para sacar la foto o video. Atte. El seripigari